La selección de la que (casi) seguro nunca has oído hablar, pero que juega los mundiales de tu economía
Igual que no es lo mismo clasificarse para un Mundial de fútbol que para uno de baloncesto, cada cuerpo tiene su propia prueba de acceso, que han de superar todos los integrantes. Y cada una es, a su manera, extremadamente exigente. La nuestra tiene una peculiaridad que haría las delicias de cualquier titular: es una de las oposiciones a las que menos gente se presenta en toda España. Y no porque sea sencilla, sino justo por lo contrario: exige competencias diversas como conocimiento matemático, idiomas y memoria. Es como el billete para un Mundial: tan difícil de conseguir que muy pocos se atreven siquiera a intentarlo. Hablamos de, al menos, dos o tres años de preparación —algunas veces más—, estudiando muchas horas al día, a menudo ocho o diez, un temario que abarca macroeconomía, microeconomía, economía internacional, sector público, sistema financiero y comercio. Son cinco ejercicios, escritos y orales. El primero es un test y una coyuntura que exige, más allá del conocimiento puro, la capacidad deductiva y matemática que exige la ciencia económica. Y en los orales no hay medias tintas: hay que exponer de memoria, durante una hora y ante [...]









